Los yacimientos de gas son fundamentales para la transición energética

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En Colombia, desde los años 80 el gas natural ha jugado un papel fundamental en el desarrollo del país. Gracias a su masificación se empezó a utilizar para generar energía eléctrica, además del consumo vehicular, residencial, industrial y comercial. Este ha sido considerado como uno de los principales hidrocarburos para la transición energética, incluso algunos países lo han llamado fuente de energía verde.

 

Hoy en día, el 79% de los hogares colombianos poseen red con gas natural, lo que equivale alrededor de 10.942.645 millones de usuarios conectados al Sistema Nacional de Transporte. La penetración e importancia del gas en los hogares tiene un impacto socioeconómico muy profundo pues ha permitido que innumerables familias cambien sus estufas a leña por sistemas alimentados por gas, mejorando así la calidad de vida y la salud de los habitantes.

 

El gas natural a pesar de ser un hidrocarburo que genera emisiones de efecto invernadero, es más amigable con el medio ambiente en relación con otros combustibles fósiles como el petróleo y sus derivados (gasolina y diésel). Las fuentes de energía renovable, como el sol o el viento, no están disponibles de manera constante durante el día, y presentan variaciones según las temporadas climáticas a lo largo del año; por lo tanto, el suministro de energía eléctrica a través de estas fuentes es seguro y confiable durante la disponibilidad de dichos recursos.

 

“En Colombia tenemos una de las matrices eléctricas más limpias del mundo debido a que cuenta con importantes recursos hídricos. Sin embargo, la dependencia en estos recursos (el 66% de la capacidad de generación instalada corresponde a fuentes hídricas), ha llevado a crear mecanismos que en épocas de sequía permitan respaldar y garantizar el suministro de energía eléctrica a través de recursos térmicos, particularmente del gas natural” afirma Mónica Torres, Counsel de CMS Rodríguez-Azuero.

 

En la medida que tecnologías como el almacenamiento de la energía producida con esas fuentes renovables no está del todo disponible todavía, así como tampoco la producción y el almacenamiento de hidrógeno verde que permitan contar con suministro de energía limpia de manera constante, el gas natural resulta ser complementario a las fuentes renovables, lo que permite la integración de estas fuentes a las matrices eléctricas de manera competitiva.

 

“El actual gobierno tiene entre sus principales desafíos la transición energética y el cumplimiento de los compromisos internacionales que Colombia ha adquirido en materia ambiental. Si bien limitar la actividad extractivista pareciera ser una solución a la descarbonización, el país debe concentrarse en los aspectos que, en efecto, afectan el cumplimiento de dichos compromisos. Las políticas públicas para el cambio climático en el país deben concentrarse en descarbonizar el sector agrícola, la deforestación y el uso del suelo que, en conjunto, aportan el 54% de las emisiones” continúo Torres.

 

Desde hace varios meses, la discusión sobre la reforma tributaria se ha centrado en las diferentes consecuencias que podría tener el desarrollo y la comercialización de las reservas de gas, que ya son técnica, legal y comercialmente viables. La reforma, bajo la idea de una transición energética acelerada, incluye propuestas que pretenden gravar la actividad general del petróleo y el gas, sin considerar el efecto negativo que tendría para los ingresos del estado que se alimentan gracias a las regalías e impuestos que pagan las empresas del sector.

 

La transición energética en Colombia es un hecho y de la mano de los nuevos yacimientos de gas natural encontrados por empresas como Ecopetrol, Hocol, Shell y Petrobras, será mucho más controlada y causará menos traumatismo en la industria energética, eléctrica, comercial, vehicular y residencial, alineándose con los objetivos del nuevo gobierno de fomentar el cuidado del medio ambiente.

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