domingo, febrero 25, 2024

Monedas digitale, evolución y regulación en Colombia y Latinoamérica

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Los negocios digitales continúan creciendo y ganando participación sobre la economía del país. Según el informe trimestral de comercio electrónico presentado recientemente por la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, el total de ventas en línea, incluyendo ventas minoristas y de servicios, para el primer trimestre de 2023, fue aproximadamente de COP 15,1 billones, lo que se traduce en un aumento del 24,1 % respecto al primer trimestre de 2022 y de un 83,2 % respecto al mismo trimestre de 2021 y en cuanto a los medios de pago, Débito a cuenta bancaria descendió hasta 37,5 % en el primer trimestre de 2023. En contraposición, las tarjetas aumentaron su participación llegando a 56,5 %[1]. Esta tendencia se debe a un incremento en la adopción de dispositivos inteligentes incluyendo “wearables”, como métodos de pago y acceso a transacciones digitales para la adquisición de productos y servicios.

 

A medida que la digitalización crece de la mano de la adopción por parte del consumidor, las diferentes industrias se adaptan al ritmo de una economía dinámica y atravesada por la tecnología. Una de ellas la industria financiera, hoy Colombia se posiciona como el tercer ecosistema Fintech en Latinoamérica, según datos de Colombia Fintech, en el último año se sumaron más de 110 entidades, 23 extranjeras y 87 locales a la asociación de empresas FinTech de Colombia, lo que dejó un total de miembros en 344 para inicios de 2023[2].

 

Además el sistema bancario sigue en expansión con la llegada de nuevos actores, este año se está viviendo una explosión de nuevos bancos, 20% más en dos años. La llegada de nuevos canales digitales, que lleva a 29 el número de entidades, contra 16 en Chile, o 18 en Perú, lo que representa nuevos desafíos para el modelo tradicional[3].

 

Actualmente en el mundo se opera con diversos instrumentos financieros, desde el dinero efectivo hasta las tarjetas de crédito y débito. El fenómeno de las criptomonedas comienza con el surgimiento del Bitcoin, situando un escenario intangible que representa gran rentabilidad y proyección, así como también asume riesgos de pérdidas. Hoy Colombia está dando un nuevo paso, que abre las fronteras a mayor inclusión financiera de forma segura, ya que el proyecto de Ley busca regular el uso de las criptomonedas, en pos de un acceso seguro que habilita a las personas no solo mejores experiencias, sino la posibilidad de acceder al consumo de productos, servicios, educación y hasta trabajo mediante un recurso de intercambio transaccional que antes no existía.

 

En este aspecto el mundo se digitaliza a gran velocidad buscando la competitividad a nivel comercial, como así también las soluciones para afrontar las necesidades que el ecosistema plantea, lo que implica una tendencia global hacia el uso de una moneda digital, de forma práctica, encriptada, veloz, legal y segura. Es allí donde los consumidores están dejando atrás las monedas físicas en favor de los pagos electrónicos y del uso de tarjetas de crédito y débito desde sus móviles, donde los bancos centrales, ante esa realidad, buscan a través de sus CBDC o Moneda Digital de Banco Central (por sus siglas en inglés) que, a diferencia de las criptomonedas que generalmente son administradas por actores privados, estas serían equivalentes al efectivo y emitidas y respaldadas por bancos centrales, ganar adeptos. Tomando como parámetro el mes de agosto de 2021, se visualiza que 81 países comenzaron estudios para la implementación de una moneda digital propia [1], regulada bajo los principios y protocolos del banco central de cada país. Actualmente Bahamas, China, Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y Granada ya cuentan con su propia moneda digital. A esta lista se sumarán Suecia y la Unión Europea, dos actores más en una carrera por el liderazgo de las monedas virtuales.

 

Es en la digitalización de las transacciones operacionales donde se aspira a la democratización financiera, permitiendo a la tecnología soluciones significativas.  Sin duda las monedas continúan evolucionando, cada vez más adoptando medios digitales como medio de comunicación e intercambio para soportar los casos funcionales dentro de la economía, es por ello que los que hacemos parte de la industria, debemos seguir colaborando para facilitar el acceso y lograr inclusión financiera, potenciando economías regionales y globales.

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