viernes, febrero 23, 2024

Responsablidad ambiental que hay detrás de la industria de pavos en el país

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En 2022 Pavos del Campo culminó con la positiva comercialización de 3.000 toneladas de pavo y alcanzó ventas por más de 30 mil millones de pesos.  Si bien las metas en el aspecto comercial se lograron, los indicadores de responsabilidad ambiental también tuvieron un buen comportamiento.

Uno de los ejes centrales de la estrategia de la Organización está basado en la consciencia que debe existir en torno a la protección del agua como las fuentes hídricas, por tal motivo la organización periódicamente sensibiliza a los colaboradores a través de un programa de capacitación bajo dos objetivos fundamentales:  

El primero es evitar el vertimiento de agentes contaminantes a las fuentes de agua y el segundo es evitar el desperdicio. Como complemento de este programa, todos los desinfectantes que se usan en los protocolos de limpieza y desinfección son biodegradables y deben contar con certificación técnica que así los acredite.

De igual manera, cabe mencionar que el suministro de agua que se le brinda a las aves se realiza a través de equipos automáticos cuya misión es evitar las fugas, para lo cual permanentemente se realizan mantenimientos a dichos equipos, evitando los desperdicios del líquido.

Adicionalmente, “la industria del pavo tiene protocolos eficientes en cuanto a los residuos orgánicos, en esa medida, realizamos un procedimiento en granjas (compostaje) que los convierte en abono orgánico. Los residuos inorgánicos se evacúan de las granjas a través de una empresa certificada para tal fin, que los procesa según la normatividad ambiental vigente”, explica David Velásquez, zootecnista de las granjas del Pavos del Campo.

 

Asimismo, hay que resaltar que los pavos dado su sistema digestivo (monogástricos) producen una cantidad ínfima de metano. Otros gases efecto invernadero que se producen por la producción de la carne de pavo es CO2 y N2O, pero se disminuyen al máximo mediante protocolos de manejo en granja, los cuales se basan principalmente en evitar que el material que separa a las aves del suelo (material de cama) se moje, logrando que no existan las reacciones químicas que los producen.

La producción de carne de pavo deja una menor huella de carbono en comparación con otras, ya que los pavos emiten menos gases de efecto invernadero como el metano y el dióxido de carbono durante su vida y menos emisiones de amoníaco durante la producción de estiércol en comparación con el ganado y los cerdos.

En esa línea, también requiere menos agua que la producción de carne de res y cerdo. Se necesitan aproximadamente 4.4 litros de agua para producir 1 kilogramo de carne de pavo, mientras que se necesitan entre 13,000 y 20,000 litros de agua para producir 1 kilogramo de carne de res.

Por otro lado, los voceros también indicaron que las granjas periódicamente son evaluadas por las Corporaciones Autónomas Regionales de cada departamento, por lo que deben ser certificadas periódicamente según la normatividad ambiental vigente.

“El grupo económico al cual pertenece la compañía, está elaborando un nuevo programa para medir la huella de Carbono en particular para cada empresa, con el fin de identificar las emisiones de las mismas y con base en eso diseñar un protocolo para cada tipo de explotación según sea su requerimiento, muy pronto seremos aún más estrictos en este tema”, concluyeron.

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